SOBRE MÍ

Soy Alejandra, aunque quizá me conozcas como Mars. Nací y crecí en Ávila, y desde pequeña el arte ha formado parte de mi vida. Me pasaba el día dibujando, leyendo y buscando nuevas formas de crear. En mi familia paterna siempre hubo una conexión especial con el arte y, de una manera muy bonita, fue mi abuelo quien me acercó al mundo del tatuaje.

En 2008 hice mis primeros tatuajes. Por aquel entonces todavía no sabía hasta dónde me llevaría este camino. Pasaron años de aprendizaje, búsqueda y descubrimiento hasta que decidí apostar por el tatuaje como mi profesión y dedicarme a él por completo.

Pasión que

se convierte

en arte.

ENFOQUE

ESPECIALIDAD

EXPERIENCIA

VALORES

Para mí, tatuarse es algo mucho más personal que elegir un dibujo bonito.

Es confiarle a alguien una parte de tu historia y saber que va a quedarse contigo para siempre. Por eso me gusta conocer a la persona que tengo delante, escucharla y entender qué quiere transmitir con su tatuaje.

Cuido mucho todo el proceso, desde el primer contacto hasta el momento de tatuar. Para mí, la confianza, la comodidad y la conexión son tan importantes como el resultado final.

Quiero que cuando te tatúes conmigo sientas que estás en un espacio seguro, cercano y hecho para ti.

Después de años explorando diferentes estilos, encontré en el fine line una forma de expresión que encaja especialmente conmigo.

Me enamora trabajar con líneas finas, pequeños detalles y diseños delicados, pero no me gusta limitarme a un único estilo. Cada persona es diferente y cada tatuaje necesita encontrar su propia forma de expresarse. Por eso, aunque el fine line es una parte muy importante de mi trabajo, me adapto a diferentes estilos y proyectos.

Mi portfolio es, al final, la mejor forma de conocer todo lo que puedo crear.

Mi historia con el tatuaje comenzó en 2008, pero convertirse en tatuadora profesional fue un proceso mucho más largo. Fueron años de aprender, experimentar, equivocarme, descubrir y encontrar poco a poco mi propia manera de entender este arte.

Una parte importante de ese camino la viví en Tattoo Magic, una de las primeras tiendas de tatuajes de Madrid. Allí pude conocer y estudiar diferentes estilos y seguir desarrollándome hasta encontrar en el fine line una técnica con la que realmente me identifico.

Y sigo aprendiendo. Porque para mí, ser tatuadora también significa no dejar nunca de crecer, experimentar y buscar nuevas formas de convertir una idea en algo que puedas llevar contigo para siempre.

Creo en hacer las cosas desde el corazón.

Soy una persona muy sensible y empática, y creo que eso también se refleja en mi manera de tatuar. Me importa crear una conexión real con cada persona y cuidar esos pequeños detalles que hacen que una experiencia sea especial.

Me mueve la pasión por crear, el crecimiento personal y artístico y, sobre todo, seguir evolucionando sin dejar atrás quién soy.

Sensibilidad, empatía, autenticidad y cuidado son algunas de las palabras que mejor definen mi forma de trabajar.